Programa una app para tu móvil y triunfa aplicaciones móviles madrid

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INFORMATICA Published date: Marzo 12, 2018
  • País: España
  • Ciudad: aplicaciones móviles madrid

Los sistemas de control cada vez más eficientes en el puesto fronterizo del aeropuerto, como el «docubox», un aparato que cuesta 27.000 euros y que permite a la Policía cotejar documentos y detectar irregularidades en el papel, los dígitos o la tinta posibilitan que haya aumentado el número de personas con identidad falsa descubiertas en la aduana. Se trata sobre todo de iraníes, albaneses y georgianos que quieren entrar en Gran Bretaña e Irlanda volando desde Alicante con cartas italianas, griegas, eslovacas y otros documentos manipulados que la Policía «pilla» gracias a las luces blanca y ultravioleta del «docubox» y a una lupa grande que lee lo que no se puede observar a simple vista. Si en todo 2017 fueron 151 las personas detenidas en el puesto fronterizo por falsedad documental, sólo en febrero la Policía ha detectado 31, es decir, más de una al día. En estos casos se instruyen diligencias por falsedad documental y pasan a disposición judicial en menos de 72 horas. En ocasiones han llegado al control con documento italiano personas que no hablaban ni palabra del idioma. Incluso descubrieron a un viajero que medía 1,50 metros con alzas. En su pasaporte falso ponía que su talla era 1,85 metros.


También hay casos de «inadmitidos», sobre todo personas de Argelia o Rusia que no cumplen los requisitos para entrar en España por problemas con la documentación o porque llegan sin dinero, que son devueltos al lugar de donde venían, es decir, deportados. En 2017 hubo medio centenar. En cuanto a los que entran en España, el foco está puesto en los países que están fuera del tratado de Schengen, es decir, en los viajeros procedentes de Reino Unido, Irlanda, Bulgaria, Rumanía, Croacia y Chipre, y dentro de éstos en los británicos e irlandeses, pues suman el 45% de los que vuelan hacia o desde El Altet. En octubre entrará en vigor un reglamento que modifica el código de fronteras para controlar sistemáticamente a todos los pasajeros de vuelos extranjeros, de ahí que se vayan a ampliar en la zona de control las cabinas ABC (Automatic Border Control) hasta superar las 70 pues las seis actuales se antojan insuficientes para los más de 800.000 británicos que pasan la frontera cada año en El Altet. Las cabinas realizan un escaneo facial de acuerdo a una base de datos en una operación de 30 segundos.


Los agentes siguen desde un puesto de control próximo cada escaneo del pasaporte electrónico y si la luz se pone roja investigan el problema. A veces falla si el viajero lleva gafas o sombrero. Siempre hay dos auxiliares de Aena y un técnico por si se avería alguna cabina.


Otros pasajeros que llegan del exterior sin pasaporte electrónico son identificados a través de un aparato verificador que lee la huella en el control de visados. «Se controla al que entra y sale por inmigración o materia antiterrorista», explica el inspector jefe de puesto fronterizo Luis Lombarte. En los vuelos de entrada sobre todo se detectan personas que están reclamadas policial o judicialmente por las autoridades españolas o de otros países europeos en lo que se llama órdenes de extradición. El pasado año hubo 123 casos.


A los controles también ayuda el sistema de información avanzada de pasajeros (API)  junto con la nueva programación de la APP para el móvil en una labor que se realiza en colaboración con la Brigada de Respuesta contra la Inmigración Clandestina de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, que ayuda cuando hay muchos vuelos. También se produce intercambio de información con unidades que investigan trata de inmigrantes, y con las compañías aéreas, que alertan a la Policía Nacional de las reservas dudosas.


 


Como explica el inspector Rafael Alcaide, el aeropuerto es el segundo de España, tras Barajas, en control de paso de británicos, y el tercero en verificaciones de otros países. El inspector destaca que la carta italiana es el documento más fácil de manipular pues no está plastificado. «Raspan el número y ponen otro y lo superponen pero es difícil que coincidan. El analizador de luces lo detecta. Casi en el 90% de las veces en las consultas que hacemos en bases de datos figura como sustraído en Italia porque los roban en blanco y añaden la filiación y la foto». Hay buenas falsificaciones delatadas por un dibujo colocado al revés y donde tienen más problemas es con las falsas identidades de africanos y chinos.


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